A VUELTAS CON EL ESTRÉS
El concepto de adicción suele asociarse a la dependencia de sustancias como el alcohol o las drogas, o el consumo excesivo de redes sociales. Sin embargo, existe un tipo de adicción menos conocida pero igualmente perjudicial: la adicción al estrés. A primera vista, puede parecer extraño que alguien pueda volverse adicto al estrés, ya que es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones de peligro o desafío. El estrés activa una serie de mecanismos fisiológicos que nos preparan para enfrentar situaciones difíciles. Sin embargo, algunas personas desarrollan una dependencia poco saludable al estrés, buscando constantemente situaciones estresantes o generando tensiones innecesarias en sus vidas.
Las personas adictas al estrés exhiben diversas señales reveladoras de su dependencia. Una de ellas es su intolerancia a la inactividad, ya que la simple idea de relajarse y no hacer nada puede generarles ansiedad. Están acostumbradas a mantenerse siempre ocupadas y se sienten incompetentes cuando no tienen tareas que realizar. Estos individuos también suelen ser perfeccionistas y competitivos, estableciendo estándares de calidad extremadamente altos en todas las áreas de su vida. Siempre se comparan con otros y se desafían constantemente para demostrar su valía. Buscan emociones fuertes como una vía para obtener gratificación momentánea, lo que puede llevarlos a participar en comportamientos de riesgo como conducir de manera imprudente, trasnochar, consumir drogas o alcohol en exceso, o incluso practicar deportes extremos. Además, el estrés crónico que experimentan puede aumentar la probabilidad de sufrir ataques de pánico debido a la constante activación de su sistema nervioso. También suelen experimentar síntomas físicos crónicos, como dolores de cabeza, insomnio, fatiga, problemas musculares y digestivos, y trastornos cardiovasculares, como resultado del constante estado de activación del cuerpo debido al estrés.
(Marco Chavarría)
Vamos, que según estas líneas, la adicción que produce el estrés puede ser igual o más perjudicial que la de las drogas o la ludopatía. Tener estrés puede incluso ser normal y positivo en ciertos momentos para ayudarnos a afrontar momentos críticos en la vida pero una vez que eso se pasa o que se asuma el resultado, bueno o malo, el estrés desaparece.
Hay personas a las que les gusta vivir al limite, que se crecen en esos instantes y que la adrenalina que aquello les produce les compensa y les alimenta. No lo entiendo porque en mi opinión no hay nada mejor que vivir tranquilos, con la conciencia limpia y poder disfrutar sin sobresaltos de lo que nos depare el día a día. Además las consecuencias del estrés continuado no son solo psicológicas sino también físicas, como problemas musculares, digestivos o vasculares. En resumaidas cuentas, que no compensa. Mejor regalarse la vista y el espíritu con la contemplación de esta estampa de la naturaleza.
Besos.
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